Las “soluciones mágicas” del populismo

en Personas Extraordinarias

Los movimientos populistas se aprovechan del descontento generalizado y ofrecen respuestas irreales a los problemas de la sociedad

Vivimos en un mundo globalizado y muy complejo, donde las personas en lugares muy distantes están siempre conectadas. Gracias a internet y las nuevas tecnologías, las ideas e informaciones llegan sin filtros a millones de usuarios en cualquier parte del planeta, y eso hace aún más difícil conocer la verdad.

Josep Maria Martí Font es periodista y autor del libro La fortaleza asediada. Los populismos contra Europa (Ed. Península). Durante años, ha estudiado la aparición y crecimiento de los movimientos populistas en diferentes países.

“El populismo es algo muy antiguo, forma parte de la política y se utiliza como cortina de humo [para desviar la atención de otros problemas]”, explica Martí Font.

Los populismos surgen en un momento de gran descontento entre la población, a menudo cuando la economía de un país no funciona bien y eso repercute en las condiciones de vida de la gente.

Así, la crisis económica de 2008 puso en marcha los movimientos populistas occidentales. “Aquella crisis puso en peligro la idea de que las generaciones futuras siempre viven mejor que las anteriores, y generó un gran sentimiento de desprotección”, apunta el periodista.

A raíz de una crisis económica, las condiciones de vida empeoran y la política tradicional no actúa tan deprisa como la gente desea. Como respuesta, los populismos aparecen con soluciones mágicas y apelan a las emociones de la gente para convencerles.

Según Martí Font: “los partidos políticos se aprovechan del cabreo generalizado de la sociedad, que se siente desprotegida y tiene miedo del futuro”.

En estos momentos de inestabilidad, la gente tiene miedo a cualquier cambio, a perder parte de los derechos que tiene ahora y, en definitiva, a vivir peor. Por eso, una parte de la sociedad está dispuesta a creerse las respuestas más fáciles, que son las que dan los partidos populistas.

El populismo en los medios

Martí Font explica que la sociedad actual vive del modelo televisivo que Silvio Berlusconi inventó durante los años 1990 en Italia: los reality shows, programas con mucho entretenimiento y espectáculo, pero con poco análisis de la actualidad informativa.

Este tipo de programas tuvieron mucho éxito porque apelaban a las emociones de los telespectadores, sin hacerles pensar en la complejidad de la realidad.

Los populismos han sabido aprovecharse también de los nuevos canales y formas de informar: internet y las redes sociales. Hoy en día, la inmediatez pasa por delante del rigor en las informaciones y eso beneficia a los populismos.

Por ejemplo, cuando alguien escribe en Twitter, el espacio disponible es tan breve que no se molesta en explicar el contexto. Las personas pueden acusar o criticar sin tener que argumentar y sin saber cuáles son los antecedentes.

“Para el populismo, no tener que dar explicaciones es ideal”, admite Martí Font.

En ese sentido, el periodista reconoce que las redes sociales son muy útiles para acceder a la información, porque son abiertas a todo el mundo. Pero también resultan engañosas cuando se trata de trasladar mensajes, porque la información se publica sin un contexto que la explique.

El auge de los populismos puede combatirse con conocimientoeducación y rigor informativo. “Hay que aprender a leer los diarios y consumir noticias en los medios de comunicación, distinguiendo las informaciones reales de las que no lo son”, advierte.

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